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Nuestra segunda historia transcurre en Alemania. Allí las autoridades gubernamentales han llegado a un acuerdo. Miles de alemanes tienen enterrados a sus familiares en los bosques del país. Desde hace 15 años, dos empresas - Friedwald y Rüheforst- se encargan de la conservación y el mantenimiento de  los árboles que los alemanes escogen,  ya sea de forma individual, para toda la familia, para las parejas o  incluso entre grupos de amigos.
   
Por eso queremos ir allí, para rodar nuestra segunda historia.  El segundo capítulo de  “Ahora soy Árbol” transcurre en Alemania. Los protagonistas de este segundo rodaje  son muy generosos y valientes porque son personas a las que nos les queda mucho tiempo de vida y, sin embargo, mientras están buscando SU ÁRBOL, nos van a permitir  estar a su lado. Hasta el momento final.

 

El bosque elegido por estas personas es el bosque encantado de Reinhardswald, donde transcurren las historias de los cuentos de los hermanos Grimm. Un bosque de robles centenarios que llena de poesía y alegoría todo el proyecto. Por ese bosque pasearon Caperucita Roja, Blancanieves o el Sastrecillo Valiente y,  en nuestros días, da cobijo al alma de numerosos alemanes que han decidido retornar así a la Naturaleza.


 

Existe una corriente de gente comprometida que ya comulga con este movimiento en Alemania.  Que se relaciona con los árboles de una forma especial. Porque ya tienen a amigos o familiares enterrados en un bosque. Como el fortachón Hasso, un ingeniero de 60 años,  que reposa en un haya imponente;  como la artista  Patricia Saavedra, una pintora que lleva dialogando con sus  árboles retratados desde hace años. O como Charlotte, una guardesa del Bosque, que trabaja ayudando  a aquellos alemanes que se le acercan preguntando, indagando, buscando su árbol.

EL VIAJE DE HASSO